Qué se rodó en Metro

Qué se rodó en Metro

Cultura

Miriam Vega Rodríguez 2023 04 08

El consejero de Transportes e Infraestructuras de la Comunidad de Madrid, David Pérez, y la consejera de Cultura, Turismo y Deporte, Marta Rivera de la Cruz, han presentado la guía digital Se rodó en Metro, que incluye fotogramas de películas y series significativas rodadas en el suburbano madrileño, en más de 50 estaciones. La Guía permite conocer la historia de estos trabajos.

Que Sigourney Weaver estrelle su coche contra unas escaleras, o que, en el mismo lugar, Gracita Morales tenga dificultades para salir entre la masa de gente, eso ha ocurrido en algunas de las películas rodadas en Metro de Madrid. Concretamente, estas dos situaciones, respectivamente, en “La fría luz del día” y “Un vampiro para dos”, dos de los muchos títulos audiovisuales rodados en la madrileña red de Metro.

Mientras que series de prestigio internacional como “La casa de papel” o “30 monedas”, se ruedan en estaciones, túneles o depósitos de la red de Metro de Madrid, nombres tan conocidos como el de Penélope Cruz o Henry Cavill, participan en rodajes de películas en sus instalaciones. Y algunas de éstas, de carácter histórico y visitable, como es el caso de la Estación de Chamberí o la Nave de Motores, albergan rodajes para series como “La zona” o películas como “Barrio”. De Almodóvar a Álex de la Iglesia, pasando por Luis García Berlanga, han rodado en Metro de Madrid.
A través de películas como “Surcos”, “Mi tío Jacinto” o “Laberinto de pasiones”, se puede constatar no sólo los cambios en las modas y los usos sociales, si no también la evolución de los vagones y las estaciones. Y por supuesto, el reflejo de las películas que mostraron el servicio que las instalaciones de Metro de Madrid dieron durante la contienda civil, al ser refugio antiaéreo, como en “Las bicicletas son para el verano” o “La hora de los valientes”.
Como curiosidad, las estaciones alguna vez se han recreado en estudio, a la usanza hollywoodense, como es el Metro de posguerra que aparece en “Tiovivo c. 1950” de José Luis Garci. Y en otros casos, las instalaciones son tan reales que forman de alguna manera parte indispensable de la trama, como es el caso del pórtico de la estación de Ópera, que aparece en el propio cartel de “Ópera Prima” de Fernando Trueba.
Como ejemplo, una de las instalaciones más solicitadas, la de Goya, tanto su estación, como sus túneles, donde se han rodado secuencias para la serie “30 monedas”, o la rodada en formato vertical para Instagram, “Circular”, así como las películas “El asesino de los caprichos” o “Way Down”. También en esa estación y en esos túneles, se rodó la película que probablemente más ha centrado su historia en las instalaciones de Metro de Madrid, “La larga noche de los bastones blancos”, tremendo drama en el que dos ciegos, interpretados por José María Rodero y Quique San Francisco, se quedan encerrados por la noche, y vagan por las vías…
Amores y desamores en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado, son recreados en aquel Metro de Madrid, con los coches clásicos, los de la serie 300 y los de la serie 1000, esos que fueron parte de las vivencias de los madrileños hasta la entrada del nuevo milenio. En unas ocasiones, se recurrió a los decorados, como es el caso de “Tiovivo c. 1950” de José Luis Garci. En otros, a líneas recién inauguradas, como es el caso del suburbano en “Un vampiro para dos”, con Gracita Morales interpretando a una taquillera de la estación de Plaza de España, y a José Luis López Vázquez, a un jefe de tren de la nueva línea. Ya en los ochenta, López Vázquez interpreta a una persona sin techo que cantaba en la estación de Ríos Rosas, en “Mi amigo el vagabundo”. No es el único que canta en el metro, también lo hizo Manolo Escobar en “Me has hecho perder el juicio”.
Y de alguna manera, el cine también ha querido recordar aquellas estaciones que no cerraron nunca durante la contienda civil, y que sirvieron de refugio de miles de madrileños ante los bombardeos. Algo que reflejan películas como “Las bicicletas son para el verano” o “La hora de los valientes”, rodadas en las propias instalaciones de Metro.
Aquella inolvidable imagen de “Mi Tío Jacinto” con Pablito Calvo, y Antonio Vico, vestido de torero en la estación de Tirso de Molina; Cecilia Roth maquillándose en el vagón, en Metro Aluche, en “Laberinto de Pasiones”, la segunda película de Almodóvar; o los chavales de “Barrio” de Fernando León de Aranoa, que buscan descubrir a los fantasmas de la clausurada Estación de Chamberí. El pórtico de la estación de Sevilla, testigo del terrorismo en “Días contados”. Y Ópera, como reencuentro vital, siendo su título acertado, al ser la “Ópera prima” de Fernando Trueba, valga la redundancia, la misma estación de la huida de “Que Dios nos perdone”. O el pórtico de Carabanchel, donde Nino Manfredi quiere devolver a José Isbert, las siniestras herramientas de “El verdugo” de Luis García Berlanga.
Con imaginación, las instalaciones de Metro de Madrid han servido para recrear situaciones de todo tipo, no solo las ambientadas en un ferrocarril subterráneo, también en las series de televisión y plataformas.
Que estalle una caja fuerte en el pórtico de la estación de Callao, o que la Nave de Motores se convierta en con un barco con sus camarotes, es posible en series como “La casa de papel”, “Alta mar” o “30 monedas”.
Entre las series que más han utilizado las instalaciones de Metro de Madrid en los últimos años, se encuentra la producción internacional “El regreso de la espía” que narra las vicisitudes de una ex-espía rusa, quien debe compaginar su vida familiar como madre soltera, con sus habilidades para transformarse, pasar desapercibida, y tratar de vencer a su enemigo. Escenas tan espectaculares, como que un personaje se empotre contra el muro de entrada de un túnel en la estación de Paco de Lucía, o que se recree una estación del Moscú de otras décadas en la estación histórica de Chamberí, se suceden en las instalaciones de la red de metro.
Otra de las series que más han rodado en Metro de Madrid en los últimos años es “¡García!”, el conflicto de una conjura política que quiere terminar con la democracia española e instaurar una dictadura, con tintes fantásticos, superagente crionizado incluido. Es precisamente en un túnel de material móvil de la Línea 10 de Metro, donde se sitúa el decorado del centro de operaciones del villano. Las estaciones de Príncipe Pio, Callao y Chamberí prestan sus instalaciones para ambientar momentos de varias épocas.
Los pasillos de la estación de Noviciado, las estaciones de Chamartin, Goya o Paco de Lucía, son reclamadas con mucha frecuencia en series que en este mismo momento se están rodando en la red de Metro.