Música
Por David Díaz Ordoñez Fotos Eurovisión 2024 04 30

Como cada mes de mayo, el mayor evento musical de Europa, el festival de Eurovisión, vuelve a nuestras pantallas. Esta vez será en Basilea (Suiza) el 16 de mayo.
Aun siendo denostado por parte de la población por hortera, caduco o absurdo las audiencias, superiores al 80% de share en algunos países, respaldan su éxito año tras año. Las críticas también se ceban con su baja calidad musical pero en un año que está lanzando a Damiano David, ganador en 2021 con la banda de rock Måneskin, como estrella del pop mundial, criticar la calidad del festival es cuando menos discutible.
Sea como fuere, este año España se presentará en tierras helvéticas con “Esa Diva”, de Melody, una cantante que llevaba ya años con la clara idea de ir a Eurovisión y finalmente ha podido conseguir su objetivo de alzarse con el micrófono de cristal. La propuesta española fusiona el pop con toques flamencos y, tras comprobarse que no estaba yendo muy bien en las casas de apuestas se ha lanzado una nueva versión, algo más acorde a los tiempos que corren, escorándose más hacia lo electrónico y bajando un poco el tono flamenco.
Y es ahí donde está el principal fallo que, desgraciadamente, está lastrando a Melody en las previsiones del festival: la canción parece antigua. Ganar Eurovisión es una mezcla de talento, voz, buena elección de la canción, puesta en escena y la inevitable suerte (Por ejemplo, que ese año solo haya una propuesta potente en mujeres solistas o que seas el primer grupo que usa pequeños fuegos artificiales en el escenario)
Melody va sobrada de un talento que ya demostraba de niña (Recordemos “El baile del gorila” cuando apenas tenía 10 años) y tiene una experiencia y desparpajo delante de las cámaras fuera de toda duda. También tiene una voz que cubre un amplio registro y que puede convencer a los jurados para arañar algunos votos. El problema empieza con la canción. Es una canción pegadiza que, en general, a los españoles que escuchan les gusta… porque, precisamente, suena a canción conocida, a esa canción veraniega que lleva dando vueltas por el pop español desde el año 2000. Una canción entretenida, bailable pero que en un festival europeo no dice gran cosa. ¿Esto nos va a condenar irremisiblemente al final del vagón europeo este año?

No necesariamente. Todavía queda valorar la puesta en escena, ese espectáculo que acompaña a la canción y que pueden ser piruetas, cambios de vestuario o fuegos artificiales. Aún no se sabe qué hará Melody en el escenario pero tiene capacidad para sorprender. En la gira previa a Eurovisión (en donde los cantantes muestran sus canciones pero con sin la puesta en escena que veremos por televisión) ella se descolgó haciendo una pirueta al finalizar su actuación para deleite de los eurofans.
¿Y, entonces, donde quedará España? ¿Y quién va a ganar?
Ambas preguntas son difíciles de responder. Si hacemos caso a las casas de apuestas, Melody acabará casi al final de la clasificación y Suecia (Con la banda de pop Kaj y su homenaje a la sauna escandinava con el tema “Bara bada bastu”) ganará el festival de calle pues las casas de apuestas le dan casi un 40% de posibilidades de ganar. A mucha distancia, pero con un 15% de posibilidades, el austriaco JJ con el tema que mezcla «Wasted Love» que mezcla el pop con la lírica parece el único capaz de discutirle la victoria. En un festival en el que participan 38 países, que dos de ellos tengan más de la mitad de posibilidades de alzarse con la victoria es una cifra estratosférica.
Pero cuando faltan aún tres semanas para el festival estas cifras son engañosas. Los suecos presentan una propuesta, como siempre, cuidada hasta el más mínimo detalle, unas buenas voces y un tema ligero que puede agradar a toda Europa. Pero carecen del factor sorpresa, de ese golpe de efecto que pueda decantar la balanza a su favor. Y lo mismo sucede con Austria. No es que en Eurovisión se estile mucho la mezcla de ópera y pop, al contrario, pero el hecho de que el año pasado Suiza (Nemo con “The Code”) ganara presentando un tema lírico-pop va a restarle muchos posibles votos entre el público.
Así pues todo apunta a que este año las puestas en escena tendrán más peso que nunca por lo que veremos un festival muchísimo más abierto de lo que las apuestas ahora mismo pronostican. Así, tras Suecia y Austria, la tercera en las casas de apuestas, Francia (Louane con “Mama”) presenta una gran balada que si presenta una acertada puesta en escena puede ser indestronable. Finlandia por su parte (Erika Vikman con “Ich Komme”) manda una canción rockera que con una puesta en escena provocadora puede causar las delicias del público, lo mismo que Malta (Mariana Conte con “Serving”) cantando al empoderamiento femenino y que ha sufrido la censura pues el tema original era “Serving Kant” que en maltés significa sirviendo canciones pero en inglés es sirviendo coño. Tampoco se puede descartar a Bélgica (Red Sebastian con “Strobe LIghts”, un tema marcadamente electrónico que resulta muy original) o Albania ( Shkodra Elektronike con «Zjerm», canción étnica que está pegando fuerte en el fandom eurovisivo). Estas cinco canciones pueden conseguir el necesario equilibrio entre el público y el jurado, pues el peso de ambos es el 50% de la puntuación, y alzarse con una victoria que sería histórica para todos pero especialmente para Malta y Albania, quienes nunca ha ganado el festival.
¿Y Melody tiene alguna opción? Siendo realistas, no. Su victoria sería la mayor campanada en la historia del festival pero eso no quita que, contradiciendo a las apuestas, su posición final pueda dejar muy atrás la parte baja de la clasificación y rondar no los puestos altos pero sí el top-15 lo que, a día de hoy, sería un más que digno resultado.



